Es para mí un placer aceptar la invitación de esbozar los primeros acordes de esta bitácora colectiva denominada CALIDAD DE PRESENCIA. Al mismo tiempo, es también una gran responsabilidad tratar de exponer la idea que esconde la conjunción de estas tres palabras: calidad - de - presencia. La primera vez que las escuché salieron de los labios de mi querido amigo Vicente Pascual, hombre intenso en lo humano, profundo en lo divino y con esa sencillez especial que tienen las personas que hablan de lo que han vivido. Desde entonces he tratado con asiduidad de concretar ese “concepto humano indeterminado”…la calidad de presencia.
Calidad de presencia es lo que a todos y en todo momento nos gustaría tener y que, por nuestra humana condición, es manjar insuficientemente frecuentado. Curiosamente, en el reino animal la calidad de presencia es más constante: basta pensar con qué gracia y orgullo se contonea junto a su amo hasta el más diminuto de los canes, o la naturalidad con la que el elefante afronta sus últimos momentos camino del cementerio.
Pero no seamos derrotistas. Todos tenemos y observamos calidad de presencia por doquier:
· Calidad de presencia tienen los miembros de la familia que son capaces de olvidar sus penurias particulares para saborear el gozo del cariño y la confianza familiar (bueno, salvo las madres, que más que tener calidad de presencia, son siempre “presencia de calidad”).
· Calidad de presencia tiene el estudiante camino del examen sabedor de que, aunque nervioso, ha puesto todo de sí para hacerse con la asignatura.
· También la tiene el trabajador orgulloso de la obra realizada y por la que, como dice el evangelista, “merece su salario”.
· Calidad de presencia tiene el empresario que sabe conjugar el lucro propio de su actividad con la satisfacción del cliente y el bienestar y crecimiento de sus empleados.
· Calidad de presencia tiene el político y el sindicalista que, lejos de ver en su cargo representativo un beneficio, lo ven como una carga, y velan siempre por los intereses colectivos y no por los propios, o de su partido o sindicato.
· Calidad de presencia tiene, en fin, el hombre o la mujer que da lo mejor de sí a la sociedad en la que se encuentra y siente como su gota de agua puede originar un océano.
Desde aquí os invito a enriquecer este mundo y a todos los que lo habitamos con vuestras vidas y vivencias, a que nos hagáis partícipes de la calidad de vuestra presencia.
Calidad de presencia es lo que a todos y en todo momento nos gustaría tener y que, por nuestra humana condición, es manjar insuficientemente frecuentado. Curiosamente, en el reino animal la calidad de presencia es más constante: basta pensar con qué gracia y orgullo se contonea junto a su amo hasta el más diminuto de los canes, o la naturalidad con la que el elefante afronta sus últimos momentos camino del cementerio.
Pero no seamos derrotistas. Todos tenemos y observamos calidad de presencia por doquier:
· Calidad de presencia tienen los miembros de la familia que son capaces de olvidar sus penurias particulares para saborear el gozo del cariño y la confianza familiar (bueno, salvo las madres, que más que tener calidad de presencia, son siempre “presencia de calidad”).
· Calidad de presencia tiene el estudiante camino del examen sabedor de que, aunque nervioso, ha puesto todo de sí para hacerse con la asignatura.
· También la tiene el trabajador orgulloso de la obra realizada y por la que, como dice el evangelista, “merece su salario”.
· Calidad de presencia tiene el empresario que sabe conjugar el lucro propio de su actividad con la satisfacción del cliente y el bienestar y crecimiento de sus empleados.
· Calidad de presencia tiene el político y el sindicalista que, lejos de ver en su cargo representativo un beneficio, lo ven como una carga, y velan siempre por los intereses colectivos y no por los propios, o de su partido o sindicato.
· Calidad de presencia tiene, en fin, el hombre o la mujer que da lo mejor de sí a la sociedad en la que se encuentra y siente como su gota de agua puede originar un océano.
Desde aquí os invito a enriquecer este mundo y a todos los que lo habitamos con vuestras vidas y vivencias, a que nos hagáis partícipes de la calidad de vuestra presencia.
Comentarios
"En una época donde la verdad y la certeza estan ausentes y abundan la angustia y la deses- peración,ninguna mujer deberia avergonzarse de intentar,a traves de su obra, que el mundo recobrara parte de su corazón perdido"
LOUISE BOGAN