¿Nos hemos preguntado en alguna ocasión cuantas veces mal pensamos de situaciones o de personas y cuantas de esas veces estamos equivocados?.
Esto viene al hilo de una reflexión que hice paseando este verano por un malecón que separa el Océano Atlántico del Mar Mediterráneo.
Recuerdo que hace algunos años unos amigos pasearon conmigo por el mismo sitio y uno de ellos afirmó :" ésto siendo el Estrecho de Gibraltar tiene que estar muy sucio", el comentario no me hizo sentir cómoda, no dije nada y seguimos caminando...al mirar mi amigo a izquierda y derecha y ver el agua cristalina, limpia,transparente...se quedó sorprendido, pocos lugares reflejan el fondo del mar también como allí."No me lo puedo creer":exclamó.
Imagínate la limpieza de las aguas, que se pueden avistar todo tipo de cetáceos, y los delfines viven y crían en ese lugar.Y es que nos acostumbramos a prejuzgar sin conocer, pensamos que si pasan muchos barcos el agua tiene que estar sucia...,esto no deja de ser una anécdota cuando se trata de cosas irrelevantes, pero cuando lo hacemos con las personas podemos causar mucho daño.Y aquí enlazo con el cuento del paquete de galletas que a lo mejor muchos ya conocen.
Una señora compra un paquete de galletas en una estación, a la espera de que venga su tren, se sienta en un banco y a su lado un joven . Coge una galleta del paquete y se la come, el joven hace lo mismo, la señora le mira con cara de pocos amigos,y piensa ¡"que descarado"¡, pero el joven le sonríe; alternativamente cada uno va cogiendo una galleta del mismo paquete hasta llegar a la última ,el joven la parte por la mitad y se lo ofrece a la mujer.Muy enfadada sube al tren, abre el bolso, y se encuentra allí...su paquete de galletas.
Esto es lo que se llama pre-juicio, pensar mal ,porque tenemos configuraciones mentales reafirmadas que nos dice que eso es así cuando no lo es.Pienso el daño que hacemos cuando etiquetamos a las personas...," este es tonto", "este prepotente", "este otro un creído"" aquel una mala persona", y actuamos en consecuencia, claro¡¡¡....
Si nos paramos a mirar el fondo... a lo mejor nos llevamos alguna sorpresa..., y hasta vemos delfines.(Haz clik en la fotografía)
Comentarios
Esta mañana, en esa escuela de la vida que es el Metro madrileño, iba cómodamente sentado cuando, en una de las estaciones, ha subido una mujer con un niño de meses "atado"a su cuerpo. Cuando se han cerrado las puertas, la joven ha empezado a suplicar una moneda con frases aprendidas y en un acento extranjero.
Mi sentimiento interior, como un resorte, ha sido de repulsa ante la explotación infantil y, al mismo tiempo, de profunda pena ante la mirada perdida y tristona del niño ("me llevan", parecía decir). Todos los pasajeros nos hemos inhibido ante la mano extendida de la mujer, recorriendo con la mirada sus pasos por el vagón, molestos por su presencia y alegres porque nadie le daba nada...hasta que otro joven inmigrante africano y una mujer de rasgos eslavos le han ofrecido alguna moneda. ¡No me lo puedo creer!¿Cómo era posible?, mal está presenciar la mendicidad infantil y no hacer nada, ¡pero promoverla dando donativo!¿Que les movía al joven negro y a la mujer extranjera a "ayudar" a esa joven mendiga?..., cietamente no lo sé, posiblemente situaciones extremas vividas y que les hacen comprender cualquier cosa que los que hemos vivido y vivimos en la abundancia no alcanzamos a imaginar...seguramente, si conociéramos todas las circunstancias lo comprenderíamos todo..., incluso hasta lo increíble.