
Mi querida hija de 12 años tiene previsto ausentarse del cariño paterno durante unos días para irse con su tía al París de la France este otoño. Y claro, había que sacarle el DNI...; no, no se inquieten, que no voy a hablarles de las razones, causas, motivos o circunstancias que hacen de este cotidiano deber civil poco menos que uno de los clips de Piratas del Caribe...
El caso es que, con tal motivo, hasta la comisaría más cercana a nuestro domicilio se desplazó el papá de la criaturita viajera...¡¡dos horas y media antes de que abrieran y el amable oficial procediera a repartir los escasos números de la tarde!!; y , claro, ya se sabe que cuando se reunen en torno a una cola varios españoles (o sea, 2 o más), el "tema" está servido.
Antes de cerrar las puertas del turno de mañana, un oficial nos expuso a los que allí nos congregábamos para el turno que se inciaría a las 4 de la tarde, que la cola era única, tanto para pasaporte como para DNI.
Bajo un sol de justicia, a cada minuto que pasaba, venía a la cabecera de la cola alguien a preguntar, de forma repetitiva: ¿quién es el último?..., a lo que, casi a coro y con gesto amable, los primeros respondíamos: "busque más atrás, allá, en la sombra"; y es que, como ocurre en el mercado, tú te haces la cola en la pescadería al tiempo que le guardas la vez al que, cuando está a punto de tocarte, viene con toda la compra hecha y pide antes que tú,...pues eso mismo ocurría en la cola del DNI con las localidades de sol y de sombra.
Habría ya unos 50 inquilinos de la cola cuando se presenta un señor de unos 70 años que, a la pregunta de rigor (¿quién es el último?) agrega "para el pasaporte"... La nueva pregunta fue salvada por un joven de unos 25 años que se encontraba delante de mí y que estaba acompañando a un amigo suyo que era el que tenía que sacarse el DNI..."la cola es única para DNI y pasaporte" - contestó amablemente el joven repitiendo las palabras del oficial -; a lo que, rodeado de un halo de sabiduría, el señor respondió secamente "sé muy bien que hay dos colas..., está usted muy confundido"...
Ante esta respuesta, ¿quién no habría entrado en contienda?, ¿quién no le habría dicho al sabiondo caballero que todos habíamos oído de labios del oficial de policía la unicidad de la cola?, ¿quién?..., pues el joven, que, de forma inmediata y sin perder su sonrisa, contestó: "usted no va a discutir conmigo,...pregunte más atrás por la cola del pasaporte"...Ole, ole y ole, ni Sócrates hubiera eludido la discusión mejor.
¡Cuántas veces nos enzarzamos en discusiones insustanciales que lo único que nos aportan son distancias con los demás e incremento de nuestras pulsaciones!, ¡cuántas hacemos de un penalti no pitado una cuestión de estado!; ¡como si en ello fuera la supervivencia de la especie!
Saben aquel que se encuentran dos amigos y le dice uno al otro: "caray Pepe, por ti no pasan los años..., ¿cuál es tu secreto?"; a lo que el interpelado contesta: "es que yo no discuto nunca"..."hombre, no será por eso" - le dice el curioso -, a lo que le responde "pues no será por eso".
Sea o no por eso, háganse un favor a ustedes, a su salud y a la paz mundial: no discutan por tonterías y, si lo hacen, háganlo mientras esbozan una sonrisa.
Comentarios
Es muy bueno. me quedo con la última frase, al de discutir con una sonrisa (auqnue a veces es realmente difícil).
Hubiese sido de hulmides que el señor sapientísimo hubiera pedido disculpas al joven cuando vió su error; pero no , ay¡¡¡¡¡¡¡, la soberbia..mal de todo los males.Con lo sencillo que es disculparse ¡ y lo que cuesta!...,a si nos va.Me aplico el cuento