EL BALÓN PRISIONERO



El balón prisionero, también conocido en otras culturas como el balón que mata, es un juego de pelota consistente en que dos personas, una puesta en cada extremo de un campo (como si fueran porteros),"tiran a matar" con el esférico a las personas que se encuentran en el centro, pero, si lo coges, tienes "una vida", con lo cual no quedas expulsado; y, si te rematan otra vez, puedes, o"guardarte la vida", o donársela a algunos de los ya "muertos" con el fin de que puedan reincorporarse al juego.


Pues bien, a este juego me dediqué parte de la tarde del viernes con una pandilla de jóvenes muy especiales, que me dejaron sorprendida con su generosidad: ¡no hubo manera de acabar el partido!..., vida que ganaban, vida que cedían; así que "los muertos" que esperaban en las bandas, formaban otra vez rápidamente parte del equipo. Total, que nunca "moría nadie".


¡Con qué naturalidad se "cedían vidas"!..."ven, métete", y, ¡ala!, todos a jugar. Era imposible excluir a nadie, porque en el momento en que uno andaba cabizbajo, ya había ganado otro una vida que se la ofrecía altruistamente.


Así que la tarde del viernes volví a recordar la importancia que la acogida y la aceptación tiene en nosotros, los seres humanos.


De acogida sabe mucho mi gran amiga Rosi, compañera de batallas (seguro que no le importa que diga su nombre), cuya calidez y arrolladora flexibilidad hace que te sea imposible sentirte incómodo, estés donde estés y seas como seas. Describo lo que ella escribe en un texto dirigido a las familias con niños que se incorporan a ciertas actividades: "lo esencial es la acogida... No importa que seas travieso, distraído, nervioso... Aquí compartimos sencillez, humildad, alegría, tristeza..." (y - añado yo - y todo tipo de caracteres). Es decir, da igual como seas.


No caemos en la cuenta de lo importante que para un niño o un adulto es sentirse valorado, integrado, querido individualmente; en fin, aceptado. Y creo que sólo quien ha sentido en sus carnes el rechazo, sabe muy bien que es lo contrario. Aceptar es dar cariño, ser aceptado es sentir ese cariño.


Un amigo, ya de cierta edad, me comentaba el miedo que le da la soledad, ahora - me decía - me valgo por mi mismo, pero...¿ y cuándo enferme?, ¿cuándo ya no sea útil?, ¿cuándo me aislen?...


Pues estoy segura que habrá una alma generosa que "rescatará una vida", te la donará, y seguirás formando parte del equipo.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Qué bonita manera de comenzar un día "cediéndole la vida a alguien" y además hacerlo sin pedir nada a cambio.
Y que poquito, y digo bien "poquito", cuesta hacer que alguien se sienta valorado, querido, integrado...Siempre nos empeñamos en intentar cambiar a la gente para que se parezca un poco a nosotros, porque claro, si no, no encaja en nuestro grupo. Y ésto lo hacemos sin pararnos a pensar que nosotros somos absolutamente imperfectos y limitados; así que ¿por qué simplemente no intentamos aceptar a los demás tal y como son? Es fácil sólo hay que QUERER, y fijaros con una sóla palabra conseguiremos posiblemente que el de al lado no se sienta tan sólo. Y si juntamos sus imperfecciones y las nuestras habremos ganado y crecido interiormente los dos.

Si ahí está precisamente lo fantástico de las personas, el que somos diferentes y por eso siempre tenemos algo nuevo que aportar a los demás.

Y encima... tenemos toda una vida para dar cariño, que siempre nos encanta recibirlo y siempre lo estamos demandando, pero no se nos puede olvidar a nosotros ENTREGAR EL NUESTRO (aunque nos parezca que es poco alguien seguro lo recibirá encantado)

Y estoy totalmente de acuerdo contigo en que siempre un "alma generosa rescatará una vida" y te la dará. A mi la vida siempre me sigue demostrando que cuando nos caemos y nos creemos que estamos solos, se abren mil puertas y se acercan un montón de manos para cogerte y que no sigas cayendo.

Y a ese amigo tuyo de cierta edad yo le intentaría transmitir que a la soledad NUNCA hay que tenerle miedo, si no aprender con ella, es otra compañera de viaje también necesaria para enriquecernos y conocernos nosotros mismos. ¿y cuando enferme....? siempre tendrá una mano, una sonrisa, una compañía, ¿y cuando ya no sea útil? en esta vida todos SOMOS ÚTILES Y NECESARIOS SIEMPRE, razón de más si tiene cierta edad porque tendrá mil cosas y experiencias que seguir enseñandonos a los jóvenes ¿ cuando me aislen...? posiblemente somos nosotros mismos los que nos aislamos muchas veces y no dejamos que los demas entren en nuestras fronteras, pero si alguna vez lo sentimos así, pues no pasa nada pedimos ayuda que alguien estará encantado de ofrecernosla seguro!!!

UY y mil perdones porque me parece que me he enrollado muchísimo. Gracias Mª Luz por las cosas y experiencias que compartes con nosotros, siempre aprendemos algo nuevo con ellas.

Bueno y yo lanzo ese balón "repleto de sonrisas" para todos los que dedicáis un rato a ésta página. ¿Continuáis con ellas porfi?
Besito enorme