¡Me ha tocado la loteria de navidad!

Acabo de terminar de abrir el correo (el de siempre, el de Correos, que aún existe) y, de siete cartas (casi todas publicidad, facturas y bancos), tres de ellas insisten en el mismo mensaje: "por cada euro que gaste con su tarjeta de crédito durante estas navidades, entrará en un sorteo de..."; es decir, que si gasto lo que posiblemente no tengo, participaré en la "ruleta de la fortuna" para que me caiga del cielo un coche de una conocida marca alemana, una PDA e, incluso, 12.000 € que aparecen en un cheque de mentirigilla en el que, en el páguese, dice "al portador (posiblemente usted)"...

Y, claro, a uno, que desde sus tiempos de opositor, aprendió a no esperar que venga nadie a sacarte de los problemas, ni a insuflarte una ciencia que no has aprendido por ti mismo, le dan ganas de responder a los publicistas de las tarjetas crediticias para aconsejarles un poco más de creatividad y un poco más de respeto por la inteligencia humana. Claro que, si pienso en lo que cuestan estas campañas de marketing, seguro que es porque somos tan tontos como nos quieren decir, picamos y nos gastamos 3 veces más de lo que podemos con la conciencia tranquila al esperar que nos toque... algo, lo que sea, que no está la vida para ser delicado (dice un tío de mi mujer, con toda su gracia sevillana, que "no se puede ser pobre y delicao")...; ya dice el sabio refranero español: "a caballo regalado...no le periscopes el incisivo"


En realidad, estos señores del marketing no hacen sino explotar "nuestra humanidad" y ¡qué hay más humano que la ley del mínimo esfuerzo!... Para qué hacer una cola si me puedo "colar", para qué opositar a un trabajo seguro si me "cuela" mi tío Antonio que se conoce a todo el mundo en el Ministerio, para que ir a clase si me pasa Anita los apuntes (y, además, ordenados, en PDF y presentación power point), para qué pensar por mi mismo y tener mis propias ideas si en "la noria" (ese típico ejemplo de lo que NO hay que hacer de mayor en la televisión si pretendes ser un periodista o informador profesional) me dicen lo que tengo que defender en las conversaciones de pasillo para quedar "molón", para qué...luchar por desarrollar mis talentos si con un "pelotazo", un golpe de fortuna, una bonoloto, una lotería, una tómbola, una máquina tragaperras, una timba puedo conseguir más dinero y de forma más rápida.


No es que esté en contra de la ilusión, más bien todo lo contrario. Creo y defiendo la ilusión humana, la que hace al mundo prosperar creyendo en las propias fuerzas y en el crecimiento de las potencias que el buen Dios puso en nosotros cuando nacimos para que, con ellas, completáramos su trabajo... Esta ilusión, ni es "ilusionismo" ni cuento infantil (¡qué bonito fue, mientras duró, mi ratoncito Pérez y mis queridísimos Reyes de oriente!). Es creer que con mi esfuerzo y la complicidad del esfuerzo de los que me rodean, podemos cambiar, si no todo el mundo, sí al menos el más cercano, el del día a día.


Esta ilusión por los resultados del esfuerzo y la creatividad humana han sido y son el motor de la Humanidad a lo largo de su historia. Y ese esfuerzo por crecer, sea cual fuere su resultado (siempre diferente, frecuentemente mejor al imaginado), llena el alma y da sentido a nuestra existencia. Desde luego, nada que ver con esa cara de bobos que se nos queda cuando, el llamado "día de la salud", después de toda una mañana de nervios, rompemos todas nuestra papeletas, participaciones y décimos (sueños rotos... ¡un dineral!) diciéndole al "bobo" de al lado "otro año será...lo importante es la salud".


Por mi parte, este año he decidido no gastar ni un euro en lotería (bueno, tampoco lo hago durante el año) y, claro está, ¡me ha tocado la lotería de navidad!...al menos la "pedrea", y, además, sin tener nervios, ni hacer planes con lo que me tocará (¿se saben ustedes el cuento de la lechera...?), ni padecer frustraciones. Desde ahora mismo sé lo que me va a tocar y puedo hacer proyectos con ello.


¿El contrapunto a todo ésto?..., pues que nunca podré ser el protagonista de aquel chiste en el que un paisano, de rodillas y con los brazos en cruz ante la imagen de Cristo crucificado, le ruega insistentemente durante horas..."Señor, Señor....que me toque la lotería" Hasta que el cristo, ya aburrido, abre sus labios y le dice: "pero hombre, ...¡¡¡juega alguna vez!!!"


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
No puedo dejar pasar comentar este artículo tan divertido y tan lleno de verdades.Aunque "todo se quede en familia".Que bien dices esposo mío, que no somos mucho nosotros de juegos de azar.
Y que la vida que llevamos juntos ...que es mucha, nos ha enseñado lo que bien escribes:"Salir adelante con el esfuerzo y con la complicidad del esfuerzo de los que nos rodean"...esfuerzo que redunda en CRECER, sea cual sea el resultado (positivo o negativo).
Si, en casa nos ha tocado la lotería, pero no sólo la de Navidad, si no la de "a diario"..esa que hace que siempre andemos alegres, contentos, dando gracias y brindando por cada día que amanece.
pontemar ha dicho que…
En estas últimas semana la bonoloto alemana ha visto como el bote crecía y crecía hasta llegar a los 45 millones y pico. Este hecho insólito provocó que el día del sorteo la hora de cierre se ampliáse un par de horas para dar posibilidad a los rezagados de hacer una loto. Ayer tres personas acertaron y se llevan 15 millones.
En el fondo está claro que la gente vive de ilusionarse con lo fácil, con el pelotazo, con la loto, la quiniela, el cupón de los ciegos, etc.
Lo del trabajo diario, lo del esfuerzo a largo plazo; lo de la preparación del día a día... eso ha pasado de moda.
Al niño que suspenda cuatro hay que pasarle de curso, sino se fustra... Nada de castigos, ni de broncas, podría tener problemas psicológicos en el futuro. A los adolescentes nada de moral, podrían traumarse, menos reglas claras, eso entorpece la educación... Ríansele las gracias estúpidas, así será un estúpido pero parecerá inteligente... Elimine el esfuerzo, busque padrinos... En fin, juguemos a la loto, que yo necesito un coche que al mío le ha certificado el mecánico de turno su defunción. Con un décimo de navidad, quizá me llegue para uno... y si es importante para el viaje a Jauja, que nadie sabe donde está, pero muchos viven allí.