LOS REGALOS



¡¡Puff!!, ya se pasaron las fiestas navideñas: los comercios arrasados y ahora las rebajas, así que no terminamos de comprar, de regalar mercaderías.

La pregunta de rigor cuando una se incorpora al trabajo después de estas fechas es "¿y a ti qué te han traído los Reyes?", esperando tu interlocutor, por supuesto, a que le interrogues también.

Entonces la cabeza se pone a procesar y a hacer memoria de todos y cada uno de los regalos que los de Oriente dejaron en los zapatos la noche de marras, con lo cual el primer día de trabajo se transforma en la escucha de una larga lista de cachivaches varios: que si un portátil, una consola para mi hijo pero con la que yo también juego, que si dos faldas, un bolso de marca, un bono hotel para un spam y un larguísimo etcétera.

Cuando me tocó contestar la pregunta inevitable dije "a mi un pen drive", o sea, un aparatejo que sirve para transportar información de un pc a otro y... un huevo frito". Aquí es cuando el personal se descoloca... ¿un huevo frito?...; sí. El día de reyes mi marido y mi hija hicieron la comida, nos apetecía huevos fritos con patatas y allá que se pusieron los dos manos a la obra, nunca jamás me ha sabido un huevo frito tan rico como el del día seis de enero.

Estamos llenos de cosas materiales. Yo no sé cuantísimas tiendas hay de todo para elegir de todo (por eso se le llama a la que vivimos la era del consumo). ¿Y qué es lo que sentimos cuando abrimos un paquete y no sabemos lo que hay dentro?... sorpresa, satisfacción, alegría, cariño; una ola de felicidad que nos inunda. Siempre y cuando nos guste el regalo, claro.

Esta tarde al ordenar un archivo informático de esos en los que se guardan reliquias, encuentro una carta entrañable que hace unos meses, mi compañero de vida, me escribía con un relato muy personal de sentimientos suyos en una mañana de bajón. Todo quedaría aquí si no fuese porque ese email lo envió también por equivocación, a un compañero de trabajo (hombre fuerte, entrado en años, barba y corpulencia) que también lo leyó y le contestó lo siguiente: "es lo más bonito que me han escrito nunca, te lo agradezco de corazón". El correo comenzaba con:"te cuento sensaciones...."y acababa..."Un admirador que te ama".

Bromas aparte, este tipo de "regalos" siempre han sido frecuentes entre nosotros desde que eramos novios (allá por los tiempos del pleistoceno) regalos que quedan grabados en la mente y el corazón y que no son ni consumibles ni fungibles.

A mi siempre me han gustado más esos regalos que los que se venden en El Corte Inglés, y es que lo que no produce sensaciones en el alma, no es vida sino distracción.


Esa ola de felicidad de la que hablaba un poco más arriba, se produce en mí cuando uso las herramientas que me proporciona la vida, los regalos, que me hacen sentir:

-Un paseo en coche por la montaña escuchando la banda sonora de la peli de Forrest Gump (la recomiendo, es todo un descubrimiento).

-La llamada de teléfono de una persona querida e inesperada.

-La sonrisa de un desconocido.

-La luz del atardecer colándose por los árboles de la ciudad.

-Encontrar un corazón limpio en la conversación con otra persona.

-Oír cada día la palabra mamá.

-Las vistas de una ciudad bonita alumbrada en la noche.

-El silencio.
-Un email de ánimo de donde se desprende cariño

-La amistad en Mayúsculas, esa que siempre está.

-Los ojos de agradecimiento al despertar de una anestesia.

No sigo porque "mis regalos" (los que a mí me gustan) se harían interminables.

Sí, me queda un regalo por mencionar: el que Nazaríes (al que no conozco) depositó en este blog hace unos días a modo de comentario en el primer artículo que se escribió allá por el mes de julio y que transcribo:

"En una época donde la verdad y la certeza están ausentes y abundan la angustia y la deseperación, ninguna mujer debiera avergonzarse de intentar, a través de su obra, que el mundo recobrara parte de su corazón perdido" - Lousie Bogan -.

Gracias por el regalazo Nazaríes....y, ya sabéis, como dice el anuncio de TV, para lo demás...Master card.

Comentarios

Pegelete ha dicho que…
En muchas ocasiones estamos tan cerca de nuestro triste vivir que no reparamos a ver y apreciar "los regalos" que la vida nos depara. ¿Cómo puede una derrota o un revés ser un regalo que la vida nos otorga?..., pues en muchas ocasiones lo son, y no los vemos, especialmente porque no entraban en nuestros planes. Y así nos vamos perdiendo todas esas oportunidades, todos esos regalos para VIVIR.
Vivamos este regalazo que es nuestra vida, con sus alegrias y tristezas, pues, akl fin y al cabo, no hay unas sin otras, y todas, todas son VIDA.
Anónimo ha dicho que…
......Mi mejor regalo, ufff... tiene ya casi 35 años, fue una niña con una infancia tremendamente feliz, se peleó una y mil veces con sus hermanos, descubrió a los amigos del cole (esos de los que no te separas o no te "ajuntan"); se enamoró a los quince y conoció el desamor a los "taitantos"; se hizo mujer y la vida le enseñó y le sigue enseñando mil cosas distintas...

¿A que ya lo estáis descubriendo? Claro... mi mejor regalo "MI VIDA", esa que mis padres decidieron regalarme hace ya tiempo, aquella vez que pensaron ¿que por qué no? que ellos eran felices y que les encantaría que otra personita apareciera por sus vidas.

Y claro los que ya me vais conociendo, estaréis de acuerdo conmigo en que para para mí siempre los mejores regalos son las personas. Las que nos hacen reir y las que nos hacen llorar también, todas son necesarias en este largo camino que estamos recorriendo.

Esa carta entrañable que encontraste hace tiempo de tu compañero de vida (qué preciosa definición) es la que te hizo emocionarte una vez más y lo seguirá haciendo mil veces. No dejéis nunca que esa magia se acabe, y no dejéis nunca de expresar esos días de bajón o de o de alegrías, muchas veces a través de las palabras escritas transmitimos mucho mejor nuestros sentimientos.

Y me encantan todos esos regalos que te hacen sentir, y si me dejas añadiría algunos más:

- Encender los lunes o martes el ordenador y encontrarme un mensaje de Mª Luz avisándome del blog de la semana.

-Las tardes en casa sola oyendo música y encontrandome a mí misma.

- Las conversaciones hasta altas horas de la noche con los amigos, hablando de mil cosas distintas.

- Las ciudades por las noches, con sus olores, sus rincones, sus sabores...

- Esas tertulias alrededor de una mesa que comienzan con una comida y acaban al amanecer...

- Las pelis románticas (no lo puedo remediar) esas que te hacen pasar un rato agradable y olvidarte de todo.

- Y siempre, siempre, mi mayor regalo y mi tesoro más preciado "mi familia". La que nunca me ha abandonado, y me sigue acompañando y disfrutanto conmigo los buenos y malos momentos de mi vida.

Ufff, y como tú bien dices esos regalos se harían interminables. Me quedo con todos esos que nos hacen sentir y descolocarnos un poco...

Y aquí seguiré siempre, intentando aprovechar al máximo ese regalazo que mis padres me hicieron hace ya algún tiempo ¡¡¡¡MI VIDA!!!

Mil besos y sonrisas para todos!!
Anónimo ha dicho que…
Gracias Maite por tu vida...para nosotros también es un regalo que la compartas con los que a este blog nos asomamos
Anónimo ha dicho que…
Muchas gracias,apreciada autora, por la mención especial que has hecho de mi comentario.Qué alegría me ha dado.
Este blog constituye un regalo que nos brindas,porque al escribir tus "meditaciones auténticas", nos ayudas a recordar,reconocer y comprender que la vida es bella y,más aún,que es posible cambiar el propio corazón y la propia vida.A mejor.Cada día.
Dedico la gran alegría que me he llevado al leer tu cita hoy(un día especial para mi y mi compañera de vida),con el permiso tuyo y el de los lectores,a la Santísima Virgen De Las Angustias,madre del Señor y madre nuestra.