
Estamos entrando en una época del año que, casi todo el mundo coincidimos, es esplendorosa; la semana que viene, en plena Semana Santa, vuelve la primavera.
Y ya se va notando como el sol va calentando más y como brotan las hojas de los árboles. La naturaleza en plena explosión... y los adolescentes, y los que no lo son tanto, con la sangre alterada y con un deseo de "lucir cuerpo" fuera de lo normal.
LLevo sufriendo los rigores primaverales desde, al menos, enero. Tiene explicación: convivo con una adolescente de trece para catorce años cuya única y principal preocupación es su ropa, su pelo, su figura, su impulsiva necesidad de sentirse bella, ante el espejo, claro. El suplicio consiste en cambiarse unas veinte veces de ropa, unas tres duchas diarias, oír eso de: ¿has visto mi pelo? mi pelo, mi pelo. Decirle que todo le sienta bien, que es preciosa y al final decidir... que no, que ella no se siente como Nicole Kidman.
Parece una bobada, pero invito al mejor de los pacientes, incluido Job, a soportar esa tortura doce horas al día como único tema de conversación. A tal punto hemos llegado que he tenido que hacer regresión mental, bucear, bucear y bucear en mi memoria para ver como era yo en mi adolescencia y averiguar como ha podido sobrevivir mi madre.
Después de coger el batiscafo y llegar a mi sistema neurovegetativo, recuerdo algunas pinceladas que se iban entremezclando con el descubrimiento de otras sensaciones no tan físicas; esas que te van diciendo que lo bello no sólo es estar guapa por fuera sino que hay que" hacerse guapa por dentro". Tarea nada fácil que dura toda la vida y que es lo que realmente hace sentirte bien. Y es que hacerse "persona" es toda una hazaña.
Pasamos de mirarnos al espejo buscándonos las espinillas a involucranos en un sistema de vida rutinario, mediocre y falso, donde ya ni cuenta nos damos de "los granos " que nos salen. La ley del péndulo, de un extremo al otro.
Una de mis canciones favoritas de siempre es "la belleza" de Luis Eduardo Aute. Todo un tema.
La letra viene a destacar la fealdad del comportamiento humano cuando lo único que vale es "trepar a lo más alto", venderse a cualquier precio, pudrirse por ambición, seguir "las corrientes de moda", aunque no nos hagan felices, e ir tapando poco a poco un interior humano rico en belleza. Esa belleza que da el ser honesto, humilde , sencillo, sincero , transparente, auténtico..., esa belleza de ofrecer calidez, amistad, ternura, cariño. Esa belleza que da a saborear lo bonito que la vida te ofrece.
Esta semana he presenciado un lamentable espectáculo de personas de esas que se llaman "adultas". Sí, esas a las que se supone no les importan tanto los peinados, ni los combinados de "marca"; esas que ya no pasan de reír a llorar en un lapsus de cinco minutos, esas que no están hechas un lío, ni que no se entienden a ellas mismas porque " todavía se están haciendo"; esas a las que ya se les ha olvidado enamorarse...un espectáculo feo donde no había belleza, donde la tónica era como puedo pisar al compañero para llegar a alcanzar mis ambiciones, mis propósitos, mi sueldo, mi estabilidad laboral, mi , mi , mi...
En un ejercicio de interiorización personal que de vez en cuando me gusta hacer, decidí anteayer, en el tiempo del bocadillo, salir a pasear, ponerme los "cascos", ir oyendo mi música preferida y mirar, observar ese verdear primaveral renovado, sentir el aire en la cara, ver como hablaban las personas por la calle, pasar a una floristería sólo por oler, comprar una chocolatina y notar su sabor dulce...y andar despacio, muy despacio, hasta llegar a sentir esas cosquillas estomacales que uno tiene cuando se enamora... de la vida; mirar al cielo, dar gracias y volver al trabajo despacio, muy despacio.
La última estrofa de la canción de Aute dice:
"Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada,
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza.."
Comentarios
En todos los casos para poder ver, hay que mirar. Hay que penetrar en los ojos del otro.
Quizá esto nos descubra la belleza de ser seres humanos..., de ver seres humanos, de amar a los seres humanos.
Pontemar
Coco Chanel recuerda que "la naturaleza te da la cara que tienes a los veinte años,la vida da forma a la cara que tienes a los treinta;pero de ti depende ganarte la cara que que tengas a los cincuenta.Mientras la cara que te devuelve la mirada desde el espejo sea auténtica,puedes llamarte del modo que te apatezca"
Un saludo.Nazarìes
Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo. Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces... Nadie recoge cosecha sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra... Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega a puerto sin remar muchas veces... Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas ni recoge rosas sin sentir espinas... Nadie hace obras sin martillar sobre su edificio, ni cultiva amistad sin renunciar a si mismo. Nadie llega a la otra orilla sin haber construido puentes para pasar. Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad. Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible. Nadie conoce la oportunidad hasta que ésta pasa por su lado y la deja ir. Nadie deja de llegar cuando de verdad se lo propone. Si usas todo lo que tienes y confías en ti ¡esfuérzate! porque... ¡¡¡VAS A LLEGAR!!! . ¡ÁNIMO!