LA RIQUEZA



Cuando pensamos en el concepto de riqueza enseguida nos viene a la mente los grandes lujos: tener mucho dinero, un cargo de poder con influencias, viajar a los confines del mundo, poseer una gran mansión, un estupendo coche. En fin, un alto poder adquisitivo que nos permita un nivel de vida holgado.

Para conseguir ésto muchos invierten gran parte de su vida y de sus esfuerzos, creyendo alcanzar así la piedra filosofal de la felicidad.

Hemos creado una sociedad que engatusa, sólo hace falta echarle una ojeada a la tele. Consiste en lo siguiente, yo te ofrezco publicitariamente unos productos y un status inalcanzables; y tú te pones a sudar trabajando, para, si puedes, reunir el montante necesario para adquirirlos. Como además la riqueza del planeta está mal repartida, vemos como unos pocos nadan en la abundancia, nos dan una envidia que nos corroe y por supuesto queremos "ser como ellos".

La mayoría jamás alcanza "lo soñado". Se acomodan en la mediocridad, dicen aquello de "que le vamos a hacer", y cuando cumplen cierta edad "van tirando". Algunos incluso viven dentro de la frustración.

A mi no me importa confesar abiertamente como me escandalizan esas subastas donde "seres anónimos" pagan millonadas por cuadros que adornan paredes, o como nos jugamos el dinero en bolsa y juegos de azar, o como nos sobrealimentamos... mientras muchas personas malviven en sus naciones o se juegan la vida saliendo de sus países de origen para poder subsistir..."buscando la riqueza".

El jueves, día del santo patrón de Madrid, S. Isidro, cumplía años mi compi de trabajo y, para celebrarlo, reunió en su casa a varios amigos. Gente variada que no nos conocíamos entre nosotros.

Fue delicioso. En una misma sala nos reunimos personas de distintos países, que conectamos genialmente. Cada uno con su vida, con su historia, pero con ganas de compartir inquietudes, ilusiones, pesares... Se habló de la globalización, de los seres humanos, de la importancia del respeto, de la educación. Cuatro venezolanos, un dominicano, una mexicana y dos españoles sentados alrededor de una mesa "enriqueciéndonos".

Ocho seres humanos, con alma, vida y corazón; con ganas de reír, con situaciones por las que llorar, con manos buenas, que se ofrecían a sí mismos. ¡Cuánta riqueza humana!.

El viernes estuve en un funeral. Una mujer de cincuenta y cinco años cayó fulminada al suelo mientras trabajaba. Ella, una como tantas que buscaba el "dorado", y que emigró para conseguir un nivel de vida mejor. Hablando con sus hijos, buceaba en sus miradas. Buscaban un porqué y a mi sólo me salían palabras de consuelo, de ánimo, de esperanza...

En la reunión del jueves se habló de que ninguno queríamos bajar nuestro nivel de vida (todos teníamos estudios superiores y buenos trabajos). Pero, ¿qué es tener calidad de vida?. Creo que es cultivar "la riqueza" interior; pero primero, claro, hay que encontrarla, y esa no se anuncia en televisión, así que a ver como nos las arreglamos para viajar a los confines de uno mismo y del otro, como tenemos una hermosa "casa-mente" bien amueblada, como compramos un lujoso coche que nos transporte a la sensibilidad ajena, como alcanzamos un gran poder adquisitivo de nosotros mismos para así poder tener las suficientes"influencias"y echar una mano al alma de los demás.

La riqueza la llevamos dentro, no nos hacen falta otros adornos. Sólo necesitamos cambiar el chip, cambiar de actitud. Esto dicho queda muy bonito, pero ¿nos mantendremos persiguiendo la zanahoria del palito?.

Mi compañera de trabajo está embarazada, en julio nacerá un precioso niño. Una gran amiga disfruta ya de su hijo Girma (disculpa si no sé escribir bien su nombre), que con sus grandes ojos y con sus seis añitos, viene a un país más desarrollado que el suyo, gracias al amor.

Esas nuevas vidas, ¿con qué tipo de riqueza se van a encontrar?.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Viajar dentro de uno mismo es mucho más difícil que coger un avión y recorrer el globo.Encontrarse con uno mismo, da vértigo, porque podemos descubrir cosas que no nos gustan, y que estan ahí.
Pero es necesario hacer ese viaje interior dejar de mentirnos y ser coherentes con nuestras vidas.