JOYAS Y OBRAS DE ARTE



Hace un par de días cayó en mis manos un catálogo de joyas. No es que sea yo muy amante de las piedras preciosas, pero sentí curiosidad y lo ojeé.
Fotografías de pulseras, anillos, pendientes, diademas, relojes...; cada hoja de la revista una obra de arte. Retratos de mujeres bellísimas luciendo esos objetos que las hacían brillar más aún; escribo textualmente:"...nos seducen por su espectacular belleza".

Me detengo en una alhaja de alta joyería que ha llamado poderosamente mi atención. Debajo de la imagen se rotula:" setenta y cinco quilates de piedras preciosas montadas sobre oro blanco dan forma a este exclusivo reloj de muñeca con forma de rosa.Un total de mil cuatrocientos ochenta zafiros rosas, ciento veinte rubíes, ciento veinte diamantes y mil trescientos setenta tsavorites han hecho posible que esta obra de arte nos pueda marcar las horas", valor...incalculable. Me asombra lo que el hombre puede llegar a hacer con unos trozos de piedra.

Me gusta la pintura y el arte arquitectónico pero, para mi desgracia, soy un desastre cogiendo la brocha. Desde que era niña visito museos y exposiciones y más de una vez me he quedado extasiada mirando un cuadro o un edificio determinado. Me parece maravilloso como se pueden plasmar con un pincel o un cincel, emociones, sensaciones... Obras de arte sacadas de la mano del hombre sólo para observarlas, para disfrutarlas; algunas personas incluso gastan fortunas por tenerlas en su comedor, en su salita de estar.

¿Qué tienen que tanto nos mueven por dentro?. ¿Quizás los colores bien mezclados?. ¿La expresividad de sus figuras?. ¿El relieve de sus formas?...¿Por qué tienen tanto valor?.

Algo parecido me ha pasado con algunas personas; son verdaderas obras de arte y no precisamente por sus medidas físicas sino por sus cualidades internas: su sencillez, su paciencia, su humildad, su alegría, su amor por el prójimo, su sonrisa, su ingenuidad, su tolerancia, su aceptación del otro, su fortaleza, su sensibilidad, su misericordia infinita, su estar de servicio permanente, su calidez, sus detalles... supuran cariño -terapia por todos los poros. ¿De qué pasta están hechas?. ¿Porqué cuando nos topamos con una de ellas la necesitamos tanto al lado?... escribo lo de la revista : "nos seducen por su espectacular belleza".

Vuelvo al catalogo de la joyas y veo un pedrusco enorme sin pulir que fue hallado por la mujer de un minero. Ni más ni menos que un diamante de seiscientos quilates que, cuando fue tallado, se obtuvieron de él dieciocho piedras de excepcional calidad y belleza.

Si la mano del hombre es capaz de expresar perfección, delicadeza y esplendor con un lienzo o con una talla, que no será capaz de hacer consigo mismo, con su persona y con los demás.

Soy de las que opina que todos somos joyas, aunque algunos necesitemos un poco de pulido para brillar. Dentro de cada uno de nosotros hay otra persona escondida; rebuscando y "dándole al punzón", daremos forma a las imperfecciones, quitaremos lo que nos sobra, limaremos las esquirlas que arañan, para que esos rubíes, esos zafiros y esos tsavorites salgan a la luz.

"De color amarillo, es uno de los más grandes del mundo. El diamante Tiffany, que mide más de 2,54 cm de ancho y 2,22 de alto, fue descubierto en 1877 en Sudafricana... la talla cojín tenía noventa facetas, más que un diamante tradicional.. se buscaba que la talla resaltara la belleza de la piedra, no su tamaño. Y lo lograron. Quien mira el diamante, percibe unos destellos como si guardara una llama en su interior... Su valor es incalculable y objeto de deseo"

¿Será el diamante Tiffany tu corazón?

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Definitivamente... todos guardamos un diamante Tiffany en nuestro corazón, pero no todos dejamos que esos destellos salgan del interior, o almenos, no con todas las personas que nos rodean.

Como muy bien lo comentas en tu escrito, somos como piedras o diamantes en bruto que necesitamos ir tallando y perfeccionando durante nuestras vidas, así podremos darle brillo, color y alegría...

Cariños!
Anónimo ha dicho que…
En el fondo sabemos ésto, que todos somos valiosos y que entre todos podemos modificar nuestro entorno y de paso el mundo.¿Qué nos impide hacerlo?.¿No será la comodidad de nuestra propia vida, o qué nos incordian los demás en su individualidad?.
En nuestras manos está... pero se nos olvida.