
Me meto en la red y leo: "podridos de dinero", pincho, y en la lista, no excesivamente larga, aparecen nombres de actores de cine y deportistas del balompié. Miro sus fotos, me hacen pensar..., podridos de dinero, descompuestos por el metal, supurando pasta, admirados en su profesión, en su físico, en la fama... Intento leer esos ojos estáticos fotografiados. ¿Se sienten sólos?.
Observo a diario en mi puesto de trabajo como la gente está falta de atención. En muchas ocasiones no puedo ofertar ese trabajo que buscan desesperadamente, pero percibo en las charlas como sólo el hecho de escuchar atentamente provoca en las personas una sensación de felicidad, agradecimiento y alivio que vale más que el empleo no encontrado de momento.
Es curioso, sólo con el hecho de escuchar activamente, sin sermones, ni consejos, ni puntos de vista personales, tan sólo con interés por el otro, se consigue que el prójimo se sienta digno.
Estamos faltos de cariño. De que nos hagan caso. ¿ A quién no le gusta que le escuchen?.
Pero en cuantas ocasiones nos intentan contar algo y cogemos el móvil en repetidas ocasiones, miramos el reloj como si tuvieramos prisa, o nos distraemos con cualquier tontería dando a entender que nos importa un bledo lo que nos están diciendo; eso cuando no empezamos a dar consejos gratuitos..., de todo sabemos, todo lo hemos experimentado.
El que acude a nosotros en busca de cariño se va vacío, triste, pensando: "otra vez será". Siente soledad.
Sí, ya sé, ser empático (ponerse en el lugar del otro, sentir lo que puede sentir el otro), no es cosa fácil y menos en estos tiempos que corren que damos prioridad a nuestros propios intereses, a nuestros propios razonamientos y a nuestras propias interpretaciones. Pero es que, sin empatía, no surge la confianza, y sin confianza, no se gesta un ambiente propicio y cálido donde desnudar las miserias.
Leo: "la propia felicidad conlleva también el gozo y la alegría de nuestros semejantes". Pues somos bobos. Sabiendo que repartiendo atención y cariño somos más felices nos entretenemos en naderías. Vamos, que en esta vida lo que realmente importa es tener un patrimonio lleno de cariño.
Recomiendo la lectura de un libro entrañable "Sor Enmanuelle...tengo cien años y quiero contarte..". Cuenta la larga vida de una monja francesa; dice el libro que "lo que das, te pertenecerá siempre, lo que te guardas, ¡lo pierdes!.
Miro con cierta envidia la muerte de los familiares de dos amigos este agosto pasado. Fallecieron en sus casas, en sus camas, rodeados de sus seres más queridos, "podridos de cariño".
Tiro la piedra. ¿Hay alguien escuchándome?.
Observo a diario en mi puesto de trabajo como la gente está falta de atención. En muchas ocasiones no puedo ofertar ese trabajo que buscan desesperadamente, pero percibo en las charlas como sólo el hecho de escuchar atentamente provoca en las personas una sensación de felicidad, agradecimiento y alivio que vale más que el empleo no encontrado de momento.
Es curioso, sólo con el hecho de escuchar activamente, sin sermones, ni consejos, ni puntos de vista personales, tan sólo con interés por el otro, se consigue que el prójimo se sienta digno.
Estamos faltos de cariño. De que nos hagan caso. ¿ A quién no le gusta que le escuchen?.
Pero en cuantas ocasiones nos intentan contar algo y cogemos el móvil en repetidas ocasiones, miramos el reloj como si tuvieramos prisa, o nos distraemos con cualquier tontería dando a entender que nos importa un bledo lo que nos están diciendo; eso cuando no empezamos a dar consejos gratuitos..., de todo sabemos, todo lo hemos experimentado.
El que acude a nosotros en busca de cariño se va vacío, triste, pensando: "otra vez será". Siente soledad.
Sí, ya sé, ser empático (ponerse en el lugar del otro, sentir lo que puede sentir el otro), no es cosa fácil y menos en estos tiempos que corren que damos prioridad a nuestros propios intereses, a nuestros propios razonamientos y a nuestras propias interpretaciones. Pero es que, sin empatía, no surge la confianza, y sin confianza, no se gesta un ambiente propicio y cálido donde desnudar las miserias.
Leo: "la propia felicidad conlleva también el gozo y la alegría de nuestros semejantes". Pues somos bobos. Sabiendo que repartiendo atención y cariño somos más felices nos entretenemos en naderías. Vamos, que en esta vida lo que realmente importa es tener un patrimonio lleno de cariño.
Recomiendo la lectura de un libro entrañable "Sor Enmanuelle...tengo cien años y quiero contarte..". Cuenta la larga vida de una monja francesa; dice el libro que "lo que das, te pertenecerá siempre, lo que te guardas, ¡lo pierdes!.
Miro con cierta envidia la muerte de los familiares de dos amigos este agosto pasado. Fallecieron en sus casas, en sus camas, rodeados de sus seres más queridos, "podridos de cariño".
Tiro la piedra. ¿Hay alguien escuchándome?.
Comentarios
Sólo añadiría las palabras de EDA LESHAN: " Sólo cuando nos cuidamos de verdsd, somos capaces de cuidar de los demás con mucha más profundidad. Cuanto más receptivos y sensibles estamos a nuestras propias necesidades, más amorosos y generosos podemos ser con los demás."
El éxito auténtico no consiste en acumular sino en desprenderse, porque todo lo que tienes es lo que realmente necesitas.Y cuando amas y te entregas no sólo de palabras sino con obras, a la familia, a los amigos y al prójimo, ellos te ayudan a ser tú mismo, a convertirte en la persona qu deseas ser.
Un saludo