MI RATON


El sábado hizo un año que vive Matrix con nosotros, sí Matrix, así se llama mi hamster (ratón)
Soy un poco reacia a tener animales en casa...; un perro..., bueno, es pensable, pero ¡un ratón!, ¡eso nunca!...¡por encima de mi cadáver! "Mami, anda, porfa, si es pequeño cómpramelo", suplicaba mi hija adolescente..., ¡¡puaf¡¡¡, vomitivo... Ya me imaginaba yo royéndolo todo, al tacto blando, sin huesos..."Mami, porfa, porfa , porfa"..., así todo el verano del año pasado...; y yo, de sólo pensarlo, me daban escalofríos. Bien, ya os suponéis que pasó: sucumbí, fuimos a la tienda y, por azar, la dependienta escogió, un hamster macho, por supuesto (por lo visto, las hembras son muy agresivas, "ummh"). El animalito, al verse fuera de la vitrina, se revolvió y atacó a la señorita que no hacía más que sonreírme... "no, si no muerden, sólo cuando hay que darles medicación"... ¡¡sudores me daban!!

En fin, Matrix (que ahora explico el porqué del nombre) llegó a casa un 18 de agosto, no sin advertirnos en la tienda que no se le moviera de la jaula en un par de días ( tenía que acomodarse a su nuevo hogar). Cuarenta y ocho horas exactas pasaron y mi querida hija quiso sacar al animalito del lugar..."pero, mami me da miedo, anda sacálo tú".

¡¡¡¡Yo¡¡¡¡, imposible..., pase que comprara el bicho, pero ¿tocarlo?...ya era mucho. "Pues se va a morir si no le hacemos caso" - decía la animadora de mi hija -, "pues cógelo tú monina"..."¿y si me muerde?", "anda ¿y si me muerde a mi?" ,"pero es que tú"..."¿yo qué?... no puedo ver a los ratones"."Eres mi madre"... En ese momento me desarmó y, armada de un valor..., bueno, más bien de un "miedo digestivo", agarré al animalito en cuestión que me miró como diciendo "esto es comida", ñam, ñam, ¡ay¡...y a partir de ahí... fuimos amigos.

La cosa es que una vez hechos a él y él a nosotros, ha pasado a ser un miembro más..., no - perdón -, ha pasado a ser el rey de la casa. Creo que es el ratón más querido y más besado de todo el mundo (cada veinte minutos arriba o abajo, mi hija lo somete a una sesión de ósculos que ya quisieran muchos para sí (¡¡yo no he llegado a tanto eh¡¡), se ha venido con nosotros de vacaciones y no le falta detalle. Hasta mi marido, que también era reacio, le ha cogido un cariño especial... Y me pregunto: ¿porqué será?; será porque no habla, no se queja, no hace ruido. Si molesta, se le mete en su jaula y jamás protesta, siempre dispuesto a lo que se tercie...

Entonces, ¿qué pasa con nosotros?, sí, con nosotros los seres humanos, ¿merecemos menos atención que un ratón?. En seguida nos incordia lo que nos dicen, nos quejamos mucho, molestamos al prójimo y el prójimo nos molesta, claro.

Leo que los niños se identifican muy bien con los animales porque se comunican mejor con el lenguaje no verbal que con el verbal, y que - cosa curiosa - aceptan a los seres humanos sin juzgarlos, haciendo que éstos, es decir, nosotros, nos sintamos mejor integrados. ¡¡Alucino!!

Matrix... se llama así porque, en el fondo, es un ser virtual, sí, nos recuerda constantemente que este mundo no es el mundo, que hay que dar muchos besos en el alma de muchas personas, que hay que mimarlas para que se sientan los reyes de la sociedad.

Y termino con una frase que me han enviado en un correo:"Si a todo el mundo le gusta que le quieran, pues, ¡vamos a dar cariño!" ¡Vamos !, digo yo, ¿no?


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Es verdad que se quiere más a los animales que a las personas, pero eso no deberia ser así.Aunque también los animales necesitan de nuestro cariño porque por algo Dios los ha creado ¿no?
Pero los seres humanos necesitamos también de mucho cariño para poder vivir el día a día que yo creo que por un lado o por otro, todo el mundo tiene a alguien que le quiere mucho.
Anónimo ha dicho que…
¿Cómo se puede querer tanto a estos bichejos?..., si no hablan, ni miran (la vista no es su fuerte), ni piensan (¿o sí?)...; sólo se dejan cuidar, sólo se dejan querer. Y así me parece a mí que son felices (si de felicidad puede hablarse)y hacen más amable la vida a los que les rodeamos.
¿Qué pasaría si repitiéramos la situación entre las personas?, las unas con las otras..., ¿qué pasaría si cuidáramos, si quisieramos a los que nos rodean y nos dejáramos cuidar - querer por ellos?..., porque es que no nos dejamos: unas veces por orgullo y, las más, porque no nos cuidadn - quieren como nosotros habíamos pensado que nos cuidaran - quisieran, porque no aceptamos lo que tenemos...¿se imaginan al tal Matrix dando la espalda a la mano que le tienden porque no es la que en sus sueños de ratón se le aparecía?
Anónimo ha dicho que…
Ánonimo,como se trasluce tu inocencia, tu corazón de niño,sí...ojalá todo el mundo tuviera alguien que le quisiera mucho...o al meno que sintiera que le quisieran.
Pues claro..en esa estamos no podemos perder la esperanza...a lo mejor si nos volvemos todos ratones¡¡¡¡ ¿Qué te parece?
pontemar ha dicho que…
El amor es el arma más terrible de la que dispone el hombre. Siempre recordaré a aquel joven en la Pirmavera de Praga que paralizó en medio de la calzada una columna de tanques, sin más armas que sus brazos abiertos; o los moscovitas que con la fuerza de su sola presencia en la calle hicieron fracasar el golpe de estado que se estaba fraguando.
El amor, capaz de vencer los odios más enconados, las enemistades más virulentas. El amor que falta en cada esquina. Podemos ir a la estación espacial a llevar etupideces, pero no tenemos los medios para transportar tiendas de campaña a todos los que el último terremoto dejó sin hogar y sin esperanza. El amor, quizá su ausencia es la prueba más evidente de que no estamos vivos.
Pontemar.
Anónimo ha dicho que…
Los seres humanos, a diferencia de los animales, somos capaces de protagonizar las guerras más atroces y las heroicidades más altruistas, capaces de volver la cara ante un acoso laboral y de cuidar como un "rey" a nuestra mascota. Y yo me pregunto, ¿qué pesa más?, ¿el amor o el egoismo?, ¿el dar o el quitarles a los demás lo suyo?..., no lo sé. Sí observo que el mundo sigue girando como lo lleva haciendo miles de años y que, durante parte de este tiempo, los hombres, pese a todo, subsistimos. ¿No será que los que dan no son noticia (porque no lo hacen para serlo)y son muchos más que los que no lo hacen o de los que quitan?; sí, debe ser eso, porque así se exploca que las teletragedias de televisión (aderezadas, eso sí, con mucho deporte)duren 30 minutos, y las bondades de tantas buenas gentes anónimas no haya espacio suficiente en el día para contarlas.
El amor, aunque no lo apreciemos porque no hace ruido, inunda el mundo, como lo ha hecho siempre. De ahí el que una mujer quiera a su ratón, y yo siga soportando a mi jefe.
MLuz ha dicho que…
Veo que Matrix crea polémica.
Sí,si somos capaces de querer a un animal, ¿qué no nos puede hacer mover nuestro corazón por los demás?.
Muchas veces nos pesa el orgullo y la soberbia, pero estoy de acuerdo con "animator", que el amor no hace ruido (desgraciadamente sale poco en los informativos TV) pero rebosa en el mundo...Lo que pasa es que tenemos que recordarnos que está ahí..¡¡¡que no se nos olvide!!...para que como dice "ánonimo",todo el mundo tenga alguien que le quiera.
Pegelete ha dicho que…
Hoy, 26 de febrero, estamos un poco de luto en casa. Esta tarde, sin avisar, ha muerto nuestro querido ratón. Durante los últimos días se le notaba un poco raro, se movía poco, aunque se seguía dejando querer, como siempre.
No sé si era así, o le hicimos así con nuestro pensamiento; el caso es que Matrix (más bien iribidillo o iribidesen) era un bichejo entrañable cuya marcha nos deja un cierto vacío..., como el que dejan los buenos amigos, los buenos compañeros.
Echaremos de menos tu presencia que, aunque silenciosa, se notaba. Echaremos de menos la alegría que provocabas en nosotros con tus poses, con tu caminar, con las patitas levantadas desde tu casa en busca de compañía...te echaremos de menos.
Sí, ya sé que era sólo un ratón, pero era el destinatario de nuestras atenciones, uno más de nuestra familia. Mientras estuvo con nosotros lo disfrutamos y, en la levedad de su existencia, creo que también disfrutó con nosotros (especialmente con esos besos inacabables que le daba mi hija y que le hacían entrar en éxtasis).
Adiós pequeño amigo. Siempre tendrás un recuerdo y un rinconcito en nuestro corazón familiar.