LOS DOCUMENTALES DE LA 2



Un "caballerete"me pide que escriba sobre sexo desde mi experiencia(¿?); imagino que se referirá a algunas charletas que sobre afectividad y sexualidad he impartido en grupos de chicos jóvenes, porque si algo caracteriza al sexo es la privacidad, así que me disculpará el jovencito si no entro mucho en detalles de mi "vida privada".


Y es que el tema del sexo está de moda; tanto que no me he atrevido a poner la palabra "sexo" en el título por temor a que este blog sea portada de internet y se convierta en el "prime time" de la red, cosa que la escritora del mismo no pretende en modo alguno.


Recordará dicho joven que en alguna ponencia y posterior debate sobre el tema, salían preguntas tan variadas y variopintas que en nada desmerecían a ningún programa televisivo de esos tan en la onda sexual.


La preocupación desmesurada por llegar a dar la talla, llegar a la meta (¿?), posturas varias, aparatos varios y demás artilugios..., que más que hablar de algo humano, parecía que íbamos a planificar el montaje del último modelo de coche deportivo. Y es que, por desgracia, en la sociedad actual la sexualidad se ha convertido en algo mecánico y técnico, sujeto más al estudio minucioso dentro del campo de la investigación de "piezas", que al sentimiento, la sensibilidad y el amor .

Ya lo dicen los medios de comunicación (que de esto "saben mucho"): que si el sábado es el día que "toca", que si en el verano la actividad sexual es frenética, (¡de ahí que yo naciera en septiembre!), que si con el paso del tiempo disminuye el deseo..., y demás topicazos. Pues bien, a lo mejor desilusiono a quien me pide este texto, pero voy a hablar de sexo desde otra pespectiva, y lo mismo lo hago con alguna experiencia personal para no decepcionarle.


La culpa de todo, por lo visto, la tiene la hormona oxitocina, causante de la excitación en la relaciones sexuales y fuertemente presente en el embarazo, en el parto y la lactancia (en estos tres últimos casos el varón "no sabe"de los estragos de la misma). Dejando muy claro que no hay que confundir "las churras con la merinas", intentaré con un ejemplo describir las dificultades que como personas tenemos, y lo importante que es el amor, el compromiso, la dulzura, la paciencia..."el donarse","el darse"...en una acción que tiene todo lo mejor que un ser humano puede aportar y nada de mecánico, técnico o usable y desechable. Allá va ...



Recuerdo con qué ilusión me quedé embarazada, y la de documentales de TV2 que me vi durante el tiempo de espera.¡Eran tan bonitos! Los que más me gustaban eran esos en que filmaban a los animales en la selva o en la sabana y las madres parían a sus crías, éstas se ponían de pie de un salto, instintivamente, buscaban la ubre de la madre y comían con toda naturalidad.


¡Y llegó el día! Poner en brazos de una madre a su bebé recién nacido es algo difícil de explicar. La emoción que te embarga hace que los nervios afloren. Recuerdo como mi único interés en ese momento era contarle los dedos de las manos (el resto del cuerpo no me preocupaba lo más mínimo)...¡sí, tenía cinco!, menos mal.


El problema vino cuando llegó la hora de que la peque se alimentara. Su carita se fijaba en la mía, y yo en la suya. Como podréis suponer la conversación era escasa y medio funcionabamos por telepatía. Pues bien, al acercar la boquita de la niña a la mama, ella me contestaba con llanto; pero:- ¿qué estaba haciendo mal?-, -¿si en la tele era muy fácil ?-, vamos , con la de veces que lo había visto..., la cría sabe perfectamente de donde sale el alimento...¡ja!, pues en algo estaban equivocados porque aquello era cada vez más desesperante...Yo la miraba y le decía:" monina, es aquí, por aquí se come" y ella, llorando a moco tendido, con unos sollozos que se oían en el otro extremo del mundo, parecía contestarme:" ¿pero ésto que es?...¡quiero comer!".



Sus ojos me decían: "me muero de hambre", los míos: "me va a dar un ataque". ¿Pero si no puede ser ?, ¿si ésto es algo natural?, cómo los animales, ¿no soy yo acaso un mamífero?,¡tiene que haber una conexión natural! ¡Esto es increíble! Mi deseo desenfrenado de que la cría comiera, la secreción de leche ( causada por la bendita hormona) y los berrinches, causaban en mi unos nervios y un estado de ansiedad que ni Almovodar en sus películas.



"Paciencia, a respirar, paciencia" - me decía -, "mi niñita no puede morir de inanición". Vuelta a la misma operación. Hasta que conectamos. De la ansiedad, los nervios y la desesperación, se pasó a la complicidad, la ternura...; y (por si alguien no ha caído todavía en la cuenta) al sentido del humor. Cada toma era mejor a la anterior y el aprendizaje hizo que nuestra unión formara unos lazos muy fuertes.



La expresión del amor a través del acto sexual es mucho más que esos programas de Tv que nos inundan por todos lados y donde enseñan "mágicas" fórmulas de descubrimiento de placer corporal. Como "seres pensantes" y racionales que somos, no nos podemos quedar tan siquiera con los documentales de la 2 pues, aunque somos mamíferos, el deseo, la sensibilidad, la ternura, el querer agradar al otro..., en definitiva, el amor es lo que le da sentido a ese acto, y amar, amar, lo que se dice AMAR ...no es nada sencillo.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me parece fenomenal que un "caballerete" te pidiera que escribieras sobre este tema, porque es verdad que está "super de moda" Ufff... y precisamente por eso puede ser un pelín peligroso para quien no lo sepa entender bien.

Qué recuerdos me ha traído este blog, de mi época más jovencita en el cole.Yo siempre he ido a un colegio de monjas ( fundamentales en mi eduación a todos los niveles) y recuerdo perfectamente una temporada en que mis padres siendo muy "niña" todavía nos empezaron a llevar a unas charlas sobre sexualidad que daba una tía mía que es monja.

Cómo me acuerdo de la vergüenza que pasábamos todas ( mi cole era de niñas sólo) cada vez que nos explicaban algo o... mucho mejor todavía, cuando nos ponían diapositivas para las charlas y empezamos a descubrir "ay madre" que el cuerpo masculino y el femenino no tenían nada que ver, pero "ahí" precisamente es dónde estaba lo maravilloso, en que necesitábamos los dos para unirlos y poder crear vidas nuevas!!!

Con el paso de los años he recordado una y mil veces esas charlas con muchísimo cariño. Y sobre todo lo he hecho cada vez que he tenido ocasión de charlar con esta "nueva generación" de 15 o 16 años que llegan arrasando y se creen que se las saben todas y que se van a comer el mundo. Me he quedado absolutamente impactada al oirles tratar el tema de la sexualidad. Es impresionante lo equivocadísimos que están!!!

Todas esas novedades, posturas, tamaños, mil formas distintas y .. para mí lo peor de todo que cuanto antes se pruebe mejor. Siguen equivocadísimos!!!

Yo, en mi humilde opinión, siempre he defendido que para la sexualidad siempre hay tiempo, y siempre he pensado que tienes que llegar a ella preparado a todos los niveles, porque si no posiblemente te vas a equivocar y no le vas a dar la importancia que verdaderamente tiene. Y fundamental siempre tener en cuenta que es "cosa de dos", es querer dar y saber recibir, y siempre siempre siempre a través de la dulzura, la ternura, la confianza, el conocimiento del otro,y las ganas de compartir.

Como tu bien dices Mª Luz, el amor es lo que da sentido a ese acto, y claro que no es nada sencillo, pero es absolutamente precioso y es una pena que muchas veces no sepamos disfrutarlo como se merece...

Mil gracias Mª Luz por este blog que me ha traído recuerdos "dulces" de mi infancia.

Besito enorme y mucho ánimo que siempre es interesantísimo leerte.