
Ando de vacaciones estos días y eso me permite algún "lujo" extra en las actividades cotidianas. Una de ellas, en la que me prodigo bastante poco, es ver la TV. En un telediario oigo una noticia: "perro abandonado en dos ocasiones", emiten las imágenes del animal, unos ojilllos de pena despiertan en mi, e imagino en toda persona que esta viendo el informativo, un sentimiento de compasión y de querértelo llevar a tu casa a la vez que de desagrado hacia aquellos seres inmundos que se atrevieron a dejar tirado a esa criatura de Dios.Fijaos lo que despierta en el corazón de un ser humano observar los ojos tristes, abatidos, de abandono, de soledad, de un can.
Años atrás trabajé en un centro de servicios sociales cuyos usuarios, la mayoría, son considerados marginados de la sociedad; pues bien, una simple sonrisa, un simple gesto de cariño, un rayo de esperanza dado, era recibido con la más sincera de las alegrías. Nunca he visto ni conocido gente tan agradecida. Sus situaciones eran tales que no les importaba tanto verse aislados físicamente, como que nadie les diera una palabra de aliento.
Había una frase que decíamos en el cole cuando nos enfadábamos con una compañera: ¡te castigaré con el látigo de mi indiferencia! Y es que dicen que el pecado más grande que podemos cometer contra un semejante no es odiarlo, sino hacerle sentirse despreciado.
No hay que irse a servicios sociales para averiguar la cantidad de personas que sufren abandono emocional, yo misma la he padecido en mis carnes...y os aseguro que en esos momentos nadie se puede sentir más desvalido, más pequeño. El abandono emocional está ligado con la indiferencia hacia el otro, el desagrado, el desprecio en todo su espectro de colores ... no me caes bien, no te hablo, no quiero ser tu amigo, "borremos los teléfonos de nuestro listín". Ni una explicación positiva, ni una palabra de aliento, ni un rayo de esperanza. Un estar "muerto" estando vivo. Quien lo ha sufrido de verdad sabe la herida que se produce y la cicatriz que queda.
Sí, ya sé que no nos podemos llevar bien con todo el mundo, y que igual que compramos animales y los terminamos abandonado por múltiples razones autojustificativas, lo hacemos también con las personas, y ahí tampoco calculamos bien las consecuencias. Siempre justificamos nuestras acciones para autoconvencernos de que es lo mejor para nosotros y nuestra estupenda vida.
Quiero hacer mía una carta al director que he leído en un diario, dice: " El amor al prójimo viene a ser como un cóctel en el que no puede faltar: saber escuchar los problema de los otros, aunque a uno en principio no le parezca un problema. Eso supone paciencia. Dar nuestro tiempo, nuestros bienes, nuestra dedicación. Eso implica renuncia. Buscar ver el bien en los demás y no juzgar lo que ellos hacen mal. Eso es tolerancia. No detenerse en lo exterior, sino ir a lo profundo. Es la comprensión..." Mézclese.
Y es que, como un amigo apuntó con acierto, ¡La gente es tierra sagrada!. Hay que saber dónde se está pisando. Ayer recordé todo esto cuando hablé con una chica que pedía limosna en la puerta de una iglesia. El cruce de palabras fue suficiente para saber que tenía carencias (no solo materiales) y lo mejor, la despedida amable con que me agradecía el acercamiento... Yo también me fui llena.
Me cuentan como una niña de diecisiete años ha tenido la valentía (en los tiempos que corren en que se abusa mucho de la píldora del día después y del aborto) de dar a luz a una criatura engendrada en su vientre por un "descuido". El amor ha superado a los condicionamientos sociales y a su posible comodidad de vida... bonito ejemplo.
El amor tiene, como cada cóctel, muchos matices, miles de matices; pero siempre supone generosidad y entrega. Y qué mejor inversión que dárselo a nuestros semejantes. Tornaremos ojos tristes en miradas alegres. Vidas sin sentido en esperanzas renovadas... ¿quién de por ahí necesita ayuda? Aquí hay una puerta siempre abierta al consuelo, a la acogida, a la escucha, a la aceptación... ¿será porque me he sentido también un pelín como el perro abandonado del telediario?
Comentarios